martes, 12 de mayo de 2009

INTRODUCCIÓN


Cada etapa el desarrollo infantil se encuentra estrechamente ligada con un cierto tipo de juego; pueden existir modificaciones producto de la sociedad, la cultura o momentos que lo ameriten, pero el juego es universal en la vida del niño y la sucesión del tipo de juego es siempre la misma, de tal manera que las etapas de desarrollo mental cumplen una sucesión rigurosa y precisa.

El juego cumple un rol esencial en la formación de la personalidad como lo investigo H. Wallon y es de gran importancia para el desarrollo de la inteligencia, como lo demostró Piaget. Es también un mecanismo que equilibra tanto la afectividad como la socialización del niño y permite la incorporación de una identidad social.

Por todas estas razones el juego se constituye como una herramienta operativa que brinda amplias posibilidades a la práctica educativa; por un lado, como elemento renovador de la enseñanza y, por el otro, como medio para el aprendizaje que posibilita el desarrollo integral del niño.








¿¿¿QUE ES EL JUEGO????


*El juego es una forma de exploración y descubrimiento de la propia corporalidad, del movimiento y de la interacción con los demás y con el ambiente circundante, donde la atención debe ponerse en el proceso y no en el resultado final.


El juego es una actividad fundamental durante toda la vida, aunque es en la infancia cuando se nos permite hacerlo con mayor libertad. Los niños se desarrollan a través del movimiento y el juego nos libera de tensiones emocionales, por ello los padres deben estar conscientes del significado que tienen los juegos para el sano desarrollo de los niños.

En nuestra cultura se ha dado a la actividad de jugar una limitación que no es del todo exacta: muchos lo consideran una cosa de niños, algo sin sentido, un simple pasatiempo, algo que se hace y es poco serio, y por eso han perdido esta dimensión de la vida. Pero nada más lejano de lo que es el verdadero sentido del juego; porque el ser hombre juega toda su vida o cuando menos, debería hacerlo.

*El juego en la infancia es indispensable: desde que el niño es pequeño y hasta la adolescencia se desarrolla a través de las más diversas actividades lúdicas. Jugar significa un modo de aprender: no es sólo una diversión, sino una preparación para la vida adulta.

El juego es una parte esencial del crecimiento de cada niño o niña que requieren hacer del movimiento el camino por donde se desarrollan sus músculos y sus extremidades adquieren, coordinación y a través de los juegos ellos elaboran sus vivencias emocionales y practican los roles sociales que tendrán que desarrollar como adultos.


Los niños adquieren flexibilidad y agilidad en su cuerpo jugando: así tienen la sensación de ser aptos y vigorosos, y adquieren un sentido de autodominio necesario a lo largo de toda la vida.

Cada niño trae al nacer ganas inagotables de jugar; el calor, el frío o la lluvia no bastan para desanimar a un niño o para detenerlo en su juego porque es hora de dormir. Antes de hacer la tarea es común oírles decir: “déjame jugar un ratito más”. Es durante los primeros años cuando el juego y el trabajo se juntan con mayor precisión, y es casi imperceptible distinguir la línea que separa uno de otro.

En la edad adulta los padres —cuando tienen a sus hijos— reciben una nueva oportunidad de disfrutar momentos de juego: acompañándolos en el juego motor, en el que moverlos, hacerlos dar marometas, brincar con ellos, jugar carreras, patear pelotas y revolcarse en el piso son acciones que causan gran placer a todos, chicos y grandes.

A lo largo de la infancia de sus hijos, los padres aprenden con rapidez a distinguir que cuando el niño no juega y se muestra apático ante los juguetes es un síntoma de enfermedad, de disgusto, de tristeza o de preocupación por algo. Por lo general, niño que juega es un niño sano; niño que no quiere jugar es una señal de que hay algo de qué preocuparse.

Actualmente se llega a considerar el juego como una actividad innecesaria y, con “buenas intenciones” saturan las horas libres de sus hijos con clases de baile, karate, pintura, idiomas, artesanías, etcétera. Deben darse cuenta de que el juego es vital para el desarrollo, tanto físico como emocional e intelectual; deben permitirles jugar y procurarles un sitio, así como juguetes y materiales para hacerlo.


¿JUGANDO APRENDEMOS?

Jugar es aprender, jugando aprendemos,
Entonces; ¿vivimos jugando o aprendiendo?
A. Karen H. Reyes

Algunos pedagogos están de acuerdo en que la mejor situación para aprender, resulta ser aquella en donde la actividad es tan agradable y satisfactoria para el aprendizaje, que éste no la puede diferenciar del juego o la considera actividad integrada: juego-trabajo.

Piaget considera al juego como una actividad que permite la construcción del conocimiento en el niño, y en espacial en las etapas sensorio-motriz y preoperacional, pero tiene valor para el aprendizaje en cualquier etapa. Sin embargo, debido a la diferencia excluyente entre trabajo y juego en el sistema escolar, nosotros como docentes perdemos una herramienta didáctica esencial para el desarrollo de la infancia.

La psicología genética ha demostrado que el juego espontáneo de la infancia es el medio que posibilita que se ejercite la iniciativa y se desarrollo la inteligencia, en una situación donde los niños están naturalmente motivados por el juego.

La evolución del juego está íntimamente relacionada con todo el desarrollo devolutivo del niño.
El juego es función, estímulo y formación d el desarrollo infantil; porque para el niño es un instrumento de afirmación de si mismo, que le permite ejercitar sus capacidades físicas e intelectuales, pero también le ayuda a plantear y resolver sus problemas de la vida cotidiana de desarrollo y convivencia.

Todo juego supone un proyecto puesto que no se puede realizar ninguna actividad si no se tiene un objetivo y por consiguiente ciertas reglas, puesto que para alcanzar la meta es necesario que se establezcan, acepten y respeten algunas normas. Es indudable que cuando se dice “se vale todo” para el logro del objetivo también se están marcando reglas de juego.

El juego es una actividad que transforma y modifica imágenes, esto se debe a que el juego del niño puede prescindir de accesorios, de objetos concretos o juguetes, la demostración clara de esto en la escuela es el patio de recreo; no existe un lugar mas vacío, y mas frío que los característicos y siempre iguales patios de recreo de las escuelas. La acción y la alegría que despliegan los niños en estos lugares, testimonia que lo único importante para que se pueda realizar el juego es la actividad misma.

Piaget encuentra en los juegos infantiles tres grandes tipos de estructuras que permiten caracterizarlos y, por lo tanto, clasificarlos: el ejercicio, el símbolo y la regla.
Al considerar que los juegos de construcción son una especie de frontera que relaciona los diferentes juegos con las conductas que dejan de ser lúdicas, como es el caso del trabajo y actividades de la vida cotidiana, concluye Piaget, que los juegos de construcción constituyen la transición entre los tres tipos de juegos y las conductas adaptadas. Así mismo considera que el pensamiento lógico es la culminación del desarrollo psíquico que se configura por medio de una construcción activa y de un compromiso con el exterior.

LA EVOLUCIÓN DEL JUEGO INFATIL

Los juegos ejercicio

El nacimiento del juego surge por el placer funcional que se logra una vez adquiridas las habilidades que permiten superar una dificultad determinada. Durante los 18 primeros meses del desarrollo, casi todos los esquemas sensorio-motores incorporados se van a ejercitar por el placer lúdico que generan, Piaget los denomina juego ejercicio.

Los primeros juegos se realizan sobre el cuerpo; mirar una y otra mano, juntarlas, tomarse del pie, etc. más adelante, se van sumando objetos del medio, un chupón, una sonaja o un juguete. Con el avance de la inteligencia el niño lograra combinar diferentes juegos sensomotores.

En la etapa escolar, el juego ejercicio se puede realizar por medio de las técnicas didácticas “formas jugadas”. Su principal características de estas es que el niño desarrolla esencialmente el placer motor: correr, saltar, lanzar, patear, arrojar, trepar, saltar y girar, arrastrarse y gatear, etc.

Desde el punto de vista cognoscitivo, esta actividad integra las profundas experiencias curriculares sustentadas por los teóricos de la escuela activa como Dewey, Claparede, Freinet o de las corrientes psicológicas de Wallon o Piaget, quienes al demostrar el profundo nexo que existe entre la acción y el pensamiento, han fundamentado una didáctica al respecto de todo lo que conforma la situación problema y permite el aprendizaje del niño por descubrimiento, desde este punto de vista Claparede, por ejemplo, plantea las siguientes etapas que corresponden directamente con las formas jugadas y las tareas que enfrenta el niño en su resolución.

1.- la dificultad que incita al niño a reflexionar se manifiesta como necesidad.
2.- necesidad que se convierte en preguntas o problemas en el momento que el niño adquiere consciencia de ella.
3.- esta necesidad va a liberar la suficiente energía como para que la acción de observación o reflexión continúe.
4.- además, la misma necesidad volverá “interesante” al objeto o a la actividad que desarrolla, es decir es motivante.

Los juegos ejercicio tienden hacia tres alternativas: quizá se integren con la imaginación representativa y se transformen hacia el juego simbólico; o se socialicen y entonces se orienten a los juegos reglados, y la tercera posibilidad es que deriven hacia la inteligencia práctica, permitan adaptaciones reales y se excluyan de los dominios del juego.

Los juegos simbólicos

Es la actividad en la que el niño representa un objeto, acción o escena. Su actuación dependerá de las representaciones mentales que de los objetos que realice.
Puede transformar la realidad con su fantasía.

El niño comienza por imitar acciones modelo como si fueran sus propias acciones: imita las respuestas que ya conoce, que puede oír y ver. Poco a poco, puede llegar a reproducir un modelo ausente por medio de la memoria, Piaget lo llama imitación diferida. Por medio de este proceso, la imitación comienza a separarse de la adaptación en general para pasar a ser una actividad especializada de adquisición.

El juego surge también gradualmente de la adaptación general de indiferenciada hasta que se repara y comienza a operar con las características de “asimilación por las asimilación misma”, que Piaget va a definir como la esencia de juego.
Piaget considera que el requisito esencial de la representación es la posibilidad de distinguir los significantes de los significados y poder evocar uno para referirse al otro; a este proceso lo denomina función simbólica. La acomodación como imitación le proporciona al niño sus primeros significantes, a los que puede otorgar interiormente el significado ausente.

En los juegos simbólicos el niño logra sustituir y representar una situación vivida por una supuesta, gracias a la utilización de ficción y de símbolos propios. Piaget plantea que estas primeras acciones simbólicas se originan aproximadamente a la mitad del segundo año.
Los juegos simbólicos se distinguen por el uso de símbolos propios del niño y el hacer “como sí”; cuentan con toda una evolución interna que se inicia con la ficción más sencilla o esquema simbólico donde el niño hace como si durmiera, como si se lavar, como si comiera. Tales acciones permiten desarrollar la capacidad de evocar estas conductas fuera de su objetivo habitual y con la utilización o no de objetos hasta la realización más compleja de escenas en donde ya puede juga e en grupo.

Los juegos reglados

Estos juegos implican normas que determina el desarrollo de juego, las cuales se deben respetar y asumir para su correcta evolución. Los participantes aceptan cambios en las mismas siempre y cuando cuenten con la aprobación de todos. En este momento se va consolidando la comprensión del a regla, de tal forma que no solo la admite sino la consideran indispensable para jugar.

Características:
* La incertidumbre.
* La oposición.

Ambas, buscan pone a prueba al os niños y niñas al presentarles pequeños obstáculos que deben vencer. La incertidumbre alude a la motivación que sienten los jugadores al participar en actividades donde nadie sabe cuál será el resultado final. La oposición implica jugar contra otros, delimitando acciones, campos o áreas de juego para cada equipo. Estas dos características animan mucho a los alumnos que gustan de medir tanto sus habilidades corporales como estratégicas

El desarrollo inicial del niño pasa de un estado inicial de egocentrismo, es decir, un estado cognoscitivo en el cual el niño ve la realidad únicamente desde el punto de vista propio y sin tener conciencia de perspectivas diferentes, o sin el conocimiento de que está atado a su propio punto de vista.

El juego reglado es la actividad lúdica de los seres socializados e incorpora en su estructura al juego ejercicio y al juego simbólico. El juego reglado es la culminación de los procesos lúdicos y se consolida progresivamente durante este periodo del pensamiento lógico concreto y logra su máxima expresión en el periodo del pensamiento formal abstracto; este tipo de juego se continúa durante toda la vida adulta en forma de deportes.
Desde este ángulo, los tres tipos de juegos: ejercicio, simbólicos y reglados, serian momentos y expresiones del acceso progresivo a la socialización de la conducta en todos sus niveles. También es importante referirse al tipo de juegos, como son los de construcción o creación, que constituyen una transición hacia las conductas mas adaptadas y que pueden culminar en el trabajo o en el arte.




La vida es un juego en el que todos somos jugadores….
Y ¿acaso no aprendemos de ella?
A.K.H.R.




CONCLUSIÓN


El juego en si, es una función significativa de la infancia, la actividad de su propio fin, pero al mismo tiempo, siempre implica intencionalidad misma que encontramos dentro del grupo espontáneo infantil de la comunidad conocido como “juego libre”, al que dentro de la escuela se le puede agregar un segundo sentido y manejarlo como “juego aprendizaje”.

Los educadores y maestros, así como los orientadores educativos deben tratar de impulsar el juego, como una forma esencial de formar una niñez alegre y sana.

Diremos que el patio de juego es, básicamente, un ámbito para las actividades espontáneas y de juego libre; el niño necesita libertad para jugar y expresarse. Esto no significa que los maestros deban desentenderse de él mientras el niño juega; por el contrario, la ayuda que brinda puede ser directa; sugiriendo orientando, ordenando, ayudando, durante el juego o indirecta, tomando medidas para que el niño se sienta tranquilo y tenga el espacio y el tiempo requeridos para jugar.

Quien aya jugado correctamente en la infancia será, por tanto, una persona feliz, capaz de cooperar con las demás personas; cuando el niño juega, tiene una buena relación con la realidad, lo que constituye, al mismo tiempo, una introducción al mundo de las relaciones afectivas y sociales.

En el juego infantil de hoy se forja el futuro ciudadano de mañana.
Karen




BIBLIOGRAFIA


1.- JUGAR Y APRENDER
· El juego simbólico
http://sepiensa.org.mx/contenidos/2004/irene/eljuegosimbolico/eljuegosimbolico.html
2.- http://books.google.es/books?id=XxPNvokQawgC&printsec=frontcover&dq=APRENDER+JUGANDO#PPA13,M1

3.- JUGANDO SE APRENDE MUCHO

http://books.google.es/books?id=IhViQVlM3d0C&printsec=frontcover&dq=jugando+se+aprende#PPA1,M1

4.- APRENDER JUGANDO EN LA ESCUELA PRIMARIA
A.Zapata, Oscar. Aprender jugando en la escuela primaria. Editorial México.

5.- Piaget, J. la formación del símbolo en el niño. México, fondo de cultura económica, 1997., p. 190